Enseñanza-aprendizaje de la investigación

Enseñanza-aprendizaje de la investigación:

Un Encuentro Relacional.


Mtro. Alejandro Vera Ramírez. MTG.


La relación que establecemos con el conocimiento, y en ello con nuestra propia biología, ontología y epistemología del observar, nos conduce a un encuentro con nosotros mismos como observadores y por ello, como existencias libres y responsables de nuestro propio proceso de conocer y reconocernos.

Cuando investigar  se enseña investigando, el aprendiz y el maestro se encuentran y este encuentro relacional es la base psicoemocional sobre la que se construye un proceso de aprendizaje de contenidos sobre el proceso de investigación.

¿Cómo incluir en nuestra experiencia de docentes-aprendientes del proceso de investigación la conciencia de este encuentro relacional? He aquí apenas esbozados, en los términos de que es “un camino que se hace camino al andar”, algunos elementos para la reflexión.


El docente como líder resonante : una condición de la relación colaborativa.


Una relación guiada, lidereada, directiva o simplemente acompañada, puede sustentarse en la inteligencia emocional humana. Un liderazgo emocionalmente resonante[1] lleva implícito que esta relación es emocionalmente satisfactoria en términos de colaboración.  Ahora bien, ¿En que objetivo común se trabaja conjuntamente y cómo se diferencia esa colaboración entre alumnos y docentes?. El maestro colabora con los aprendientes en una tarea común: aprender investigando sobre la investigación. Ambos lo hacen con la tarea común de investigar, pero investigando de manera diferenciada por la forma específica como cada uno  de ellos elabora la relación de colaboración. Por ejemplo; puede ocurrir que a partir de la resonancia emocionalmente inteligente el aprendiz se permita ser guiado y lidereado en el proceso de aprender a reconocerse como investigador por parte de su profesor. quien puede incluso llegar a ocupar para el aprendiente, como otro nivel del liderazgo en esta relación didáctica,  el papel de maestro.

La diferencia como principio de investigación.


Si en esta base psicoemocional de la relación educativa, el docente se acepta como líder para el proceso de enseñanza-aprendizaje y elabora  a partir de este rol psicológico una intervención ejercitada en la conciencia de una metodología para la formación del pensamiento científico, existe mayor probabilidad de fundamentar esta tarea cognitiva sobre una base sólida de afectos que al aprendiente le dejen aprender y a los docentes les permita enseñar[2] a investigarEsta forma diferenciada de elaborar la relación de colaboración son facetas del mismo proceso educativo.

Diferencia no es lo mismo  que desigualdad porque es posible ser igualmente diferentes:  hay igualdad en términos de la diferencia. Diferentes entonces serán las experiencias y el como, el proceso de estas mismas experiencias entre el profesor y el alumno. Ambos colaboran en la tarea de aprender e investigar, también en el acto mismo de aprender a investigar.

Respetar las diferencias: la actitud de aceptación.


Desde el plano de la relación de aprendizaje, es ejercitando habilidades colaborativas como es posible un encuentro satisfactorio para las partes, aún manteniendo, gracias a las diferencias, áreas de desencuentro. Y precisamente en estas áreas de desencuentro hemos de poner en acción otro principio esencial y prioritario por tanto, de la relación humana establecida en este vínculo de docentes y aprendientes: el respeto mutuo.

Aceptar las diferencias propias con los otros, es la base misma del respeto a las diferencias de los demás. Es así posible que el camino, la trayectoria seguida por cualquier persona sea respetable por si mismo. Cuando se aceptan las diferencias, cuando tenemos esta actitud hacia los otros y hacia lo otro  abrimos la posibilidad del encuentro.

Todo encuentro es un acontecimiento de aprendizaje en el horizonte de la experiencia humana. Así es importante señalar que hay encuentros que acompañan y guían la experiencia de un grupo, de un colectivo de aprendizaje. Ese es el contexto mismo al que nos enfrentamos todos aquellos que en algún momento nos hemos dado a la tarea de participar en la enseñanza de la investigación científica, o a enseñar fundamentándonos en su proceso y resultados.

Implicación Metacognitiva  de aprendientes y enseñantes de la investigación.


Cuando el contexto mismo del aprendizaje se torna objeto de investigación; cuando el sujeto mismo del aprendizaje se investiga en la relación, estamos  implicando procesos que rebasan la noción de enseñanza “formal”, alcanzando planos metacognitivos propios de las ciencias humanas, como es el caso, por supuesto de la psicología y la pedagogía. Así entonces, epistémicamente  estos procesos de conocimiento implican una unidad integrada y expresan en sus resultados un “matiz de diferencia” propio de la re-flexión humana. Es decir, la implicación del investigador en lo que investiga.

Conocer es conocerse. Conocer lo humano es humanizarnos, así aprendemos a conocernos humanos, a veces “demasiado humanos” como plantea el texto del filosofo alemán F. Nietzche. Investigar, indagar, preguntar, “lenguajear” (Maturana) es parte de nuestra existencia.  Somos en el lenguaje...somos en el conocer...en el preguntar por el ser ; tal y como lo planteará el siglo pasado, el también filosofo alemán Martín Heiddeger. Parafraseando, podríamos decir que somos en el investigar, investigando, investigándonos (a nosotros mismos y a los (y lo) demás.


Acercándose al encuentro (propio, del otro, los otros y lo otro).



Lo Propio: Acercándonos es cómo se da el encuentro. También se torna necesario el acercamiento propio. Nos acercamos en la relación a fin de implicarnos en esa apertura de posibilidades que es el conocer. Acercarnos a conocer (nos), es autoconocernos en el proceso integral del conocimiento. así nos encontramos. nos encontramos aprendiendo de nosotros mismos y de los demás.

El Otro: que el alumno y el maestro se acerquen en la relación a la posibilidad del encuentro en el conocimiento propio y mutuo, a partir de la tarea común de investigar, es en si misma una experiencia suficientemente importante como para prestarle especial atención. para realizar observaciones que desencadenen la chispa del proceso de conocimiento, del entusiasmo por la investigación.

Los Otros: Aprendices permanentes somos. alumnos y maestros colaborando con los otros, al tiempo que pueden y se permiten colaborar con nosotros:  la investigación en su dimensión colectiva. en su dimensión educativa, en el plano sociocultural. Así podemos abrir otro campo ampliado en la educación que se fundamenta o requiere de procesos investigativos, la enseñanza formal de la investigación entonces, permanecerá incompleta sino se implica, desde nuestra perspectiva, el acercamiento a otras modalidades de enseñanza complementaria:  la enseñanza informal y la no formal, en los contextos específicos en donde se construye el conocimiento.

Aprendemos a investigar gracias al sustrato universal que los científicos elaboran en sus comunidades. Como aprendientes mutuos, nos nutrimos de convertirnos en investigadores de otros investigadores, e incluso como investigados de otros investigadores:

Lo Otro.- Concebimos la investigación de “lo otro” como la investigación de los correlatos objetivos o externos del proceso de observación.  Incluye el estudio del aspecto “material” de nuestras realidades, desde el átomo, moléculas, células,  estructuras y funciones del sistema nervioso hasta lo planetario y galáctico. En este aspecto, aunque la modernidad ha avanzado en su descripción y explicación a pasos agigantados aún es enorme el ámbito de “lo desconocido” y por tanto del “misterio” que nos invita a la aventura del conocimiento.


¿Cómo investigar entonces, sin autoobservarnos en el proceso de investigar?

Si desde la perspectiva del mismo observador, lo observado  es el observador[3], encontramos en el proceso de investigación una unidad y diferencia, que parte de nuestro ser en el lenguaje, de nuestro ser social. Así, investigar en colaboración, en colectivo, implica también investigarnos en el proceso de investigar  con el otro, a los otros y  a lo otro.


Noviembre del 2004. SCLC, Chiapas.


Bibliografía:

Goleman, Boyatzis, Mckee (2002). El líder resonante crea más. Plaza and Janes. España.

Heiddeger,Martín (1927). El ser y el tiempo. FCE. México (1986)

Maturana,Humberto (1995). La realidad: ¿objetiva o construida? Antropos. España.

Nietzche, Frederich (1878). Humano demasiado humano. EMU. México.



[1]  GOLEMAN, BOYATZIS,McKEE (2002). El líder resonante crea más. Plaza and Janes. España.
[2] Este permitir enseñar-dejar aprender es un par dialéctico complementario al que desde nuestra perspectiva, hay que atender como principio normativo en un proceso educativo alternativo y abierto.
[3] Aspecto elemental de la metacognición, del conocer que conocemos, el observar que observamos.